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Revealed: scientist who sparked racism row has black genes

By Robert Verkaik
Monday, 10 December 2007

 

Dr James Watson (Photo: Edmond Terakopian /PA)

A Nobel Prize-winning scientist who provoked a public outcry by claiming black Africans were less intelligent than whites has a DNA profile with up to 16 times more genes of black origin than the average white European.

An analysis of the genome of James Watson showed that 16 per cent of his genes were likely to have come from a black ancestor of African descent. By contrast, most people of European descent would have no more than 1 per cent.

"This level is what you would expect in someone who had a great-grandparent who was African," said Kari Stefansson of deCODE Genetics, whose company carried out the analysis. "It was very surprising to get this result for Jim."

The findings were made available after Dr Watson became only the second person to publish his fully sequenced genome online earlier this year. Dr Watson was forced to resign his post as head of a research laboratory in New York shortly after triggering an international furore by questioning the comparative intelligence of Africans. In an interview during his recent British book tour, the American scientist said he was "inherently gloomy about the prospects for Africa" because "all our social policies are based on the fact that their intelligence is the same as ours whereas all the testing says not really".

The Science Museum in London cancelled a lecture by him, while the Mayor of London, Ken Livingstone, branded his comments "racist propaganda".

Other scientists working in the field of molecular biology quickly distanced themselves from the comments, saying that it was not possible to draw such conclusions from the work that had been done on DNA.

The study of the DNA of Dr Watson who shared the 1962 Nobel Prize for medicine adds another twist to the controversy surrounding the American scientist's comments.

In addition to the 16 per cent of his genes which were identified as likely to have come from a black ancestor of African descent, a further 9 per cent were likely to have come from an ancestor of Asian descent, the test indicated.

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Very interesting!!! No more comments needed

Posted by Cindy Tucker | 04.05.08, 14:52 GMT

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Sir
Regardless of Watsons claim i do not feel that the actions taken against him are valid and deem them to be of an inapropriate nature, in a time when we have to be politically correct. Watson is a well established scientist and many scientists who "distanced themselves" only did so due to either lack of understanding of his words or the media scrutiny. It would be well advised of us to actually read his study and his finding and see if his conclusions have a basis rather than just to critisize him in a "papparazi" fashion.
There are always possbilities of his statements having a statistically significant claim as we all understand the sad persecutions the black race have gone through throughtout the years as slaves and it would not be surprising if the "intelligent" had been wiped out for those who were stronger and again survival of the fittest with a bias to physical fitness.

Javster
LMSRFC

Posted by Javster | 19.04.08, 23:17 GMT

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GARA > Idatzia > GaurkoaJorge Majfud escritor uruguayo

Breve historia de la idiotez ajena
A raíz de las recientes declaraciones del biólogo James Watson retomando la teoría de la inferioridad intelectual de los negros, Jorge Majfud hace un pequeño repaso histórico a través de ciertos intelectuales que no dudaban de esa inferioridad en indios e incluso, en la antigüedad, en los pueblos germánicos, «bárbaros y atrasados».

Esta semana el biólogo James Watson volvió a insistir sobre la antigua teoría de la inferioridad intelectual de los negros. Esta antigua teoría fue apoyada por un estudio en los 90 de Charles Murray y Herrnstein sobre «ethnic differences in cognitive ability» que mostraban gráficas de coeficientes intelectuales claramente desfavorables a la raza negra. Ahora Watson, de paso, ha propuesto la manipulación genética para curar la estupidez, pero no menciona si es conveniente curar la estupidez antes de realizar cualquier manipulación genética. También los nazis -y quizás Michael Jackson- eran de la misma idea que Watson. Ni Hitler ni los nazis carecían de inteligencia ni de una alta moral de criminales. Como recordó un personaje del novelista Erico Veríssimo, «durante a era hitlerista os humanistas alemães emigraram. Os tecnocratas ficaram com as mãos e as patas livres».

Veamos dos breves aproximaciones al mismo problema, uno filológico y otro biológico. Ambos ideológicos.

Por sus denuncias a la opresión de los indígenas americanos, Bartolomé de las Casas fue acusado de enfermo mental y sus indios de idiotas que merecían la esclavitud. Es cierto que sus crónicas y denuncias fueron aprovechadas para acusar a un imperio en decadencia por parte de la maquinaria publicitaria de otro imperio en ascenso, el británico. Pero esto es tema para otra reflexión.

El erudito español Marcelino Menéndez Pelayo en 1895 calificó a de las Casas de «fanático intolerante» y a «Brevísima Historia» de «monstruoso delirio». Su más célebre alumno y miembro de la Real Academia Española, Ramón Menéndez Pidal, fue de la misma opinión. En su publicitado y extenso libro, «El padre Las Casas» (1963) desarrolló la tesis de la enfermedad mental del sacerdote denunciante al mismo tiempo que justificó la acción de los conquistadores, como la muerte de tres mil indios en Cholula a manos de Hernán Cortés porque era una «matanza necesaria a fin de desbaratar una peligrosísima conjura que para acabar con los españoles tramaba Moctezuma». Según Menéndez Pidal, Bartolomé de las Casas «era una víctima inconsciente de su delirio incriminatorio, de su regla de depravación inexceptuable». Pero al regresar a España para denunciar las supuestas injusticias contra los indios, «se encontró con la gravísima sorpresa de que su opinión extrema sobre la evangelización del Nuevo Mundo tenía enfrente otra opinión, extrema también, en defensa de la esclavitud y la encomienda.

Esa opinión estaba sostenida muy sabiamente por el Doctor Juan Ginés de Sepúlveda [a través de] un opúsculo escrito en elegante latín y titulado Democrates alter, sirve de justis belli causis apud Indos». Una nota al pie dice: «Publicado con una hermosa traducción, por Menéndez Pelayo en Boletín de la Real Acad. De la Historia, XXI, 1891». Ginés de Sepúlveda, basándose en la Biblia (Proverbios), afirmaba que «la guerra justa es causa de justa esclavitud (...) siendo este principio y concentrándose al caso del Nuevo Mundo, los indios `son inferiores a los españoles como los niños son a los adultos, las mujeres a los hombres, los fieros y crueles a los clementísimos, (...) y en fin casi diría como los simios a los hombres'». Con frecuencia, Pidal confunde su voz narrativa con la de Sepúlveda. «Bien podemos creer que Dios ha dado clarísimos indicios para el exterminio de estos bárbaros, y no faltan doctísimos teólogos que traen a comparación los idólatras Cananeos y Amorreos, exterminados por el pueblo de Israel». Según Fray Domingo de Soto, teólogo imperial, «por la rudeza de sus ingenios, gente servil y bárbara están obligados a servir a los de ingenio más elegante». Menéndez Pidal insistía en su tesis de la incapacidad mental de quienes criticaban a los conquistadores, como «el indio Poma de Ayala, [que] mira con maliciosos ojos a dominicos, agustinos y mercedarios, mientras advierte que franciscanos, jesuitas y ermitaños hacen mucho bien y no toman limosna de plata». Según Pidal, esto se debía a que «a esos indios prehistóricos, venidos de la edad neolítica, no era posible atraerlos con la Suma teológica de Santo Tomás de Aquino, sino con las Florecillas Espirituales del Santo de Asís».

En su intención de demostrar la enfermedad mental del denunciante, Pidal se encuentra con indicios contrarios y resuelve, por su parte, una regla psicológica que lo arregla todo: «el paranoico, cuando sale del tema de sus delirios, es un hombre enteramente normal». Luego: «Las Casas es un paranoico, no un demente o loco en estado de inconsciencia. Su lucidez habitual hace que su anormalidad sea caso difícil de establecer y graduar». Que es como decir que era tan inteligente que no podía razonar correctamente, o por su lucidez veía ilusiones. Bartolomé de las Casas «vive tan ensimismado en un mundo imaginario, que queda incapaz para percibir la realidad externa, que es la desbordante energía desplegada por España en los descubrimientos geográficos». Una confesión significativa: «Las Casas hubiera sido, dada su extraordinaria actividad, un excelente obispo en cualquier diócesis de España, pero su constitución mental le impedía desempeñar rectamente un obispado en las Indias». De aquí se deducen dos posibilidades: (1) América tenía un efecto mágico-narcótico en algunas personas o (2) los obispos de España eran paranoicos como de las Casas pero por ser mayoría era tenido como algo normal.

Esta idea de atribuir deficiencias mentales en el adversario dialéctico, se renueva y extiende en libros masivamente publicitados sobre América Latina, como «Manual del perfecto idiota latinoamericano» (1996) y «El regreso del idiota» (2007). Uno de los libros objetos de sus burlas, «Para leer al pato Donald» (1972) de Ariel Dorfman y Armand Matterlart, parece contestar esta posición desde el pasado. El discurso de las historietas infantiles de Disney consiste en que, «no habiendo otorgado a los buenos salvajes el privilegio del futuro y del conocimiento, todo saqueo no parece como tal, ya que extirpa lo que es superfluo». El despojo es doble, casi siempre coronado con un happy ending: «Pobres nativos. Qué ingenuos son. Pero si ellos no usan su oro, es mejor llevárselo. En otra parte servirá de algo».

Sócrates o Galileo pudieron hacerse pasar por necios, pero ninguno de aquellos necios que los condenaron pudieron fingir inteligencia. Eso en la teoría, porque como decía Demócrates, «el que amonesta a un hombre ue se cree inteligente trabaja en vano».

En «Examen de ingenios para las ciencias» (1575), el médico Juan Huarte compartía la convicción científica de la época según la cual el cabello rubio -como el de su rey, Felipe II- era producto de un vapor grueso que se levantaba por la fuerza de la inteligencia. Sin embargo, afirmaba Huarte, no era el caso de los alemanes e ingleses, porque su cabello rubio nace de la quema del mucho frío. La belleza es signo de inteligencia, porque es el cuerpo su residencia. «Los padres que quisieren gozar de hijos sabios y de gran habilidad para las letras, han de procurar que nazcan varones». La ciencia de la época sabía que para engendrar varón se debía procurar que el semen saliera del testículo derecho y entrase en el lado derecho del útero. Luego Huarte da fórmulas precisas para engendrar hijos de buen entendimiento «que es el ingenio más ordinario en España».

En la Grecia antigua, como dice Aristóteles, se daba por hecho que los pueblos que vivían más al sur, como el egipcio, eran naturalmente más sabios e ingeniosos que los bárbaros que habitaban en las regiones frías. Alguna vez los rubios germánicos fueron considerados bárbaros, atrasados e incapaces de civilización. Y fueron tratados como tales por los más avanzados imperios de piel oscurecida por los soles del Sur. Lo que demuestra que la estupidez no es propiedad de ninguna raza.

© Alai-amlatina

Posted by Allness | 02.04.08, 22:45 GMT

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This is not true because i have a very IQ and am black from sub sahara Africa.I think DNA science is still in the infancy and may gives misleading results.Iam an accountant but i will tell scientists that isolating a single gene for a character is not conclusive,because more than 1 gene may be resposible for a character. DNA alone may not be responsible for the intelligence of a person but other factors such as experiences in life,this is where the learning curve comes in.

I think Dr James Watson did not deserve the noble price if he can make such un founded and unscientific conclusion about itelligence of Africans.

Posted by Chanda | 13.02.08, 01:29 GMT

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